Perdido en la inmensidad de un anticuario en Catral, entre pianos desafinados y armarios decimonónicos, me detengo ante una altísima estantería en cuyos brazos desnivelados reposan cientos de libros. Atraído por el viejo perfume a lignina; alzo el brazo hasta alcanzar un librito amarillento y cubierto por el polvo. Me llama la atención su título "Malva y otros cuentos", pero es su autor, M. Gorki, quien me trae viejos recuerdos.
La primera vez que oí la palabra "Gorki" fue en agosto de 2016. Entonces me encontraba paseando por el enorme parque que lleva su nombre en el centro de Moscú. Era como un laberinto de árboles, monumentos y puestos de comida, abrazado por las aguas del río y por la imponente arquitectura soviética. Nada tenía que envidiar al Retiro o a Central Park. Hasta entonces, el significante "Gorki" me resultaba totalmente desconocido, y no sería hasta unos meses después cuando descubrí su verdadero significado.
Aleksei Peshkov fue un escritor del revolucionario ruso, sin embargo, lo conocemos más por su patronímico (Maksimovich) y por su sobrenombre (Gorki) que por su nombre real. "Gorki" (en ruso "горький") significa "amargo". En ruso, como en español, el café es "gorki", y es indudable que, en cualquier lugar, el exceso de amargura nos puede cambiar el semblante. En ruso, cuando una persona aparenta desgracia o pesadumbre también es "gorki", igual que en español llamamos "amargado" al que trae mala cara.
Peshkov, como muchos rusos en la época zarista, arrastró una infancia (y juventud) dura y miserable. Quizás por esto se bautizó a sí mismo como "Amargo", seudónimo que usó desde que firmó su primera novela y que le valió para su posterior reconocimiento. Desde la dulce amargura del bolchevismo, el escritor consiguió democratizar la lectura entre las clases bajas, acercando con gran altruismo sus cuentos y novelas a vagabundos, aldeanos y campesinos de todo el imperio.
"Malva" es uno de esos relatos amargos, sencillamente, que tratan de contar la cruda realidad de la Rusia profunda de la época. La historia se desarrolla con el mar y todos sus elementos de fondo, como impasible testigo del frecuente conflicto cotidiano. El tema central es la pobreza, destructora de familias y principal impulsora de la prostitución y el alcoholismo.
Envuelto en un ambiente marinero, Jacobo trata de escapar de la miseria en la que vivía en la aldea para enfrentarse a la indiferencia de los intereses egoístas, y sexistas, de su padre. Malva será, pues, el último vínculo que reunirá, después de años de abandono, a Vassily, un padre impulsivo e intemperado, con Jacobo, su hijo de valores obreros y familiares, en un conflicto donde sólo caben la traición, los celos y el amor provocativo e ilusorio.
Como propuesta pedagógica, esta lectura podría resultar útil en alumnos de segundo ciclo de ESO y primer ciclo de BAT como un primer acercamiento a la literatura realista socialista rusa, pero también por su carácter auténtico, la ligereza de su lectura (género cuento), y por la carga social/moral de su mensaje; el lastre de la prostitución y el alcoholismo. Asimismo, se cumple con uno de los objetivos de la educación literaria; mostrar al alumnado que existen otros autores universales de interés más allá del ámbito occidental.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario