A lo largo de la historia nos encontramos con ejemplos de culturas que han convivido durante siglos en un mismo espacio. Actualmente no es algo extraordinario, si bien en muchos casos existe una cultura predominante, mientras que las minorías, por diversos motivos, quedan reducidas a barrios cerrados y apartados.
Pero esto no es nada nuevo. En la Península podríamos citar como caso más lejano la coexistencia de tribus celtas e íberas antes de la llegada de los romanos. No obstante, el ejemplo más notable sería el ocurrido tras la Reconquista, cuando en muchas ciudades hispanas (como Toledo, Sigüenza o Villena) "convivían", a duras penas, las tres culturas predominantes: cristianos, judíos y musulmanes. Así comienza el triste origen de los ghettos en la Península, con la construcción de arrabales judíos y musulmanes. Sin embargo, sin esa convivencia (aunque bastante cuestionada) probablemente nunca se hubiese dado ese sincretismo cultural que favoreció la traducción de obras grecolatinas. Si hoy podemos leer a Aristóteles fue gracias a la labor conjunta entre judíos (Yehuda ben Moshe), cristianos (Alfonso X) y eruditos árabes que ya tenían sus propias traducciones.
Con respecto al tema de la coexistencia entre culturas, y aprovechando el conocimiento transversal que se puede extraer sobre los saberes básicos de distintas materias, planteo la lectura "Pasaje a la India" del escritor británico Edward Morgan Forster.
Humanista por vocación, E. M. Foster perteneció al Grupo de Bloomsbury, formado y liderado por la escritora feminista Virgina Woolf. Escribió en periódicos y revistas de la época, y siempre trató de exponer los conflictos surgidos en la sociedad por barreras de clase, cultura, religión y orientación sexual. Muchas de sus obras, sin embargo, fueron publicadas tras su muerte.
Foster viajó varias veces a India, donde pudo presenciar con gran detalle la tirante relación entre británicos e indios. En el libro "Pasaje a la India" critica el autoaislamiento de los británicos del Raj de los años veinte. Mientras que los indios viven en zonas miserable, los británicos se concentran en una zona de bungalows rodeada de jardines con piscina. Además, disponen de su propio Club para mantenerse alejado de la sociedad india y su cultura, creando así una burbuja social en la que se reúnen asiduamente para establecer contacto únicamente entre ellos. En pocas palabras, evitan y miran con malos ojos cualquier intención de sincretismo o mestizaje con los autóctonos.
En ese contexto, Adele, en compañía de su futura suegra, visita a su prometido en la India. Ambas aprovechan la estancia para conocer más sobre la región, sin embargo, desde una perspectiva cerrada y poco empática. Aunque sienten inquietudes por descubrir cosas nuevas, nunca olvidan su origen, su estatus y su reputación. Se puede observar entonces un enorme contraste de pensamientos y emociones entre los personajes recién llegados (Adele y Ms. Moore) y los que ya están arraigados en India, como Fielding, Heaslop y el Dr. Aziz.
Como último apunte, me gustaría proponer esta lectura para un aula de BAT, dado que en esta etapa los alumnos ya cuentan con un notable desarrollo madurativo y posiblemente también una base en historia contemporánea universal que les facilitará la extracción de las ideas principales del libro.

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