PRÁCTICA 9: ChatGPT y las IA

RELATO CREADO POR IA

El dragón exhaló su primera bocanada y el aliento despeinó el cabello dorado de la joven guerrera. Ella se mantuvo firme, con la espada en alto, preparada para el combate.

El dragón era enorme, con escamas de color verde oscuro y ojos rojos como brasas. Su aliento era caliente y tóxico, y su cola podía aplastar a un ejército.

La joven guerrera se llamaba Aitana, y era la única esperanza de su pueblo. El dragón había atacado su aldea, y había matado a todos los hombres. Aitana era la última de su familia, y estaba decidida a vengarlos.

El dragón lanzó otra bocanada de fuego, pero Aitana esquivó el ataque con facilidad. Se acercó al dragón y le asestó un golpe con su espada. La espada se hundió en la escama del dragón, pero no lo hirió lo suficiente.

El dragón rugió de furia y se lanzó a por Aitana. Ella se defendió con valentía, pero el dragón era demasiado poderoso. La atrapó con sus garras y la levantó del suelo.

Aitana estaba a punto de ser derrotada, cuando de repente, una flecha se clavó en el ojo del dragón. El dragón soltó a Aitana y se giró para atacar a quien le había disparado.

Aitana aprovechó la oportunidad y se liberó de las garras del dragón. Corrió hacia su espada, que estaba clavada en el suelo, y la recogió.

El dragón se lanzó a por ella de nuevo, pero esta vez Aitana estaba preparada. Le clavó la espada en el corazón, y el dragón cayó muerto al suelo.

Aitana había derrotado al dragón, y había salvado a su pueblo. Fue recibida como una heroína, y su historia se contó durante generaciones.

Pero Aitana no estaba contenta. Había perdido a su familia y a su hogar, y sabía que el mundo era un lugar peligroso. Se juró a sí misma que dedicaría su vida a proteger a los inocentes, y a asegurarse de que nadie más sufriera como ella.

Aitana se convirtió en una gran guerrera, y viajó por el mundo, luchando contra el mal y ayudando a los necesitados. Su historia es un recordatorio de que incluso en los momentos más oscuros, siempre hay esperanza.


RELATO MEJORADO

El dragón exhaló su primera bocanada y el aliento despeinó el cabello dorado de la joven guerrera. Aitana se mantuvo firme, con la espada en alto, preparada para el combate.

Grogen, como se se le conocía en Twilight Town, era inmenso, tenía unas escamas verde oscuro y sus ojos eran del color de las brasas, además, poseía un aliento caliente y muy tóxico y solo con su cola podía aplastar a un ejército.

La joven guerrera era la única esperanza de su pueblo. El dragón lo había atacado y matado a todos los hombres, no quedó ni uno vivo. Aitana era la última de su familia y estaba decidida a vengarlos.

El dragón lanzó otra bocanada de fuego, sin embargo, Aitana consiguió esquivar el ataque con gran maestría. Se aproximó al dragón y le asestó un feroz golpe con su espada, Grenvo, heredada de su padre. Consiguió hundirla en la escama del dragón, pero el golpe no lo hirió lo suficiente. Debía dar más de sí si quería vencerlo.

El dragón rugió de furia y con los ojos ensangrentados se lanzó a por Aitana. Por desgracia, aunque esta consiguió defenderse con astucia, Grogen era demasiado poderoso y consiguió atraparla con sus garras levantándola del suelo.

Entonces, cuando todo parecía perdido, una flecha se clavó en el ojo del dragón. Grogen soltó a Aitana y se giró para atacar a quien le había disparado aquella flecha.

Fue en ese momento que Aitana aprovechó la oportunidad y se liberó de las garras del dragón. Corrió brava hacia Grenvo, necesitaba recuperarlo lo antes posible. No fue difícil, por suerte no se había clavado muy fuertemente.

El dragón volvió a lanzar un ataque contra ella, pero esta vez Aitana había aprendido la lección, es lo que hacen los Hackerman. Esta vez le clavó la espada en el corazón. Un corazón que empezó a emanar sangre de un moribundo Grogen.

¡Por fin! ¡Lo consiguió! Aitana había derrotado al dragón salvando así a la pobre gente de Twilight Town. Como era de esperar, fue recibida como una heroína, y su historia se contó durante largas generaciones.

Sin embargo, Aitana no era feliz. No podía serlo. Había perdido demasiado en aquella batalla: su familia, su hogar, sus esperanzas... Pero ahora sí sabía una cosa, que el mundo era un lugar peligroso. Se juró a sí misma que dedicaría su vida a proteger a los inocentes, y a asegurarse de que nadie más sufriera como ella.

Aitana se convirtió en una gran guerrera, y viajó por todo el mundo, luchando contra el mal y ayudando a aquello que realmente lo necesitaran. Su historia es un recordatorio de que incluso en los momentos más oscuros, siempre hay un rayo de luz.


Aitana contra Grogen

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